La Historia de graviola o guanábana por los Cronistas de Indias
Gonzalo Fernández de Oviedo, en su historia general y natural de las Indias, Libro Octavo, Capítulo XVII, escribió:
Guanábano es un árbol de gentil parescer, hermoso, grande e alto árbol, e su fructa hermosa e grande, como melones en la grandeza (porque son tamañas las guanábanas), y verdes. E por fuera tienen señaladas unas escamas como la piña, mas lisas aquellas señales e no levantadas como las de las piñas. Es fruta fría e para cuando hace calor; e aunque se como un hombre una guanábana entera, no le hará daño. El cuero o corteza es delgado, como el de una pera, o poco más, e la fructa e manjar de dentro es como natas, o manjar blanco al parescer, porque hace alguna correa. Esta comida o manjar se deshace luego en la boca, como agua, con un dulzor bueno. Y entre aquella carnosidad, hay asaz pepitas grandes como las de las calabazas, pero más grosezuelas, de color leonadas escuras. Son, como he dicho, algos e grandes e hermosos árboles, e muy frescas e verdes las hojas, e cuasi de la hechura de la hoja de la lima. La madera es razonable; pero no recia.
Mientras que Fray Bartolomé de las Casas, en su Apologética Historia sumaria, Capítulo XII, dice:
Hay otra [fruta] en esta isla que llaman guanábanas, la penúltima sílaba breve, que son tan grandes como unas bolas de jugar birlos; la corteza tiene verde clara y unas como tetillas de niño, con unas espinitas en ellas; lo de dentro y ques de comer, algo amarillo y como un maduro y tierno melón. Son muy sabrosas, con un poco de agrio que le da el buen sabor; hay en cada una qué comer dos hombres.