MANEJO DE LA PLANTACION DE LA GRAVIOLA
Fertilización adecuada de la graviola
La guanábana es un cultivo exigente a nitrógeno y potasio.
Antes de planear cualquier programa de fertilización, es conveniente hacer un análisis de suelo antes de la siembra y con base en ello, junto con un agrónomo, definirlo. Posteriormente es conveniente hacer un análisis foliar para determinar si existe deficiencia de algún elemento.
Combate de malezas de la plantación de la Graviola
La plantación de la guanábana debe estar libre de malezas, especialmente para evitar problemas fitosanitarios y porque la raíz de la guanábana es muy superficial.
Cuando el terreno presenta una alta incidencia de malezas tipo ciperáceas, el glifosato ha dado muy buenos resultados. Además, para el combate de malezas de hoja ancha y gramíneas, se recomienda las mezclas de herbicidas quemantes como el paraquat con preemergentes como ametrina (Gesapax, 4 kg/ha), diurón (Karmex, 2,5 kg/ha), terbutilazina (Gardoprim, 3 kg/ha) o oxifluorefen (Goal, 2 kg/ha).
En plantaciones establecidas en Pococí y Veintiocho Millas, está dando buenos resultados el uso de coberturas vegetales entre las hileras de los árboles.
Las especies utilizadas son el kudzú (Pueraria phaseoloides) sembrada al voleo, a razón de 6 kg de semillas por hectárea, o el estilosobion (Stilosobium sp.) sembrada a 3 x 3 m y entre dos y tres semillas por golpe. Con el uso de coberturas, las rodajas se deben mantener limpias. Las especies utilizadas son el kudzú (Pueraria phaseoloides) sembrada al voleo, a razón de 6 kg de semillas por hectárea, o el estilosobion (Stilosobium sp.) sembrada a 3 x 3 m y entre dos y tres semillas por golpe. Con el uso de coberturas, las rodajas se deben mantener limpias.